domingo, 5 de julio de 2009

El Peor de los Sueños :S


Era la noche del 16 de junio y como siempre yo estaba dispuesta a dormirme sin saber lo que deparaba la noche para mí. No recuerdo exactamente el inicio del sueño, pero no fue tan desagradable como lo fue el final.

Recuerdo que fui muy tranquilamente a la eti pues como siempre para visitar a Laura (aunque obviamente ya no porque ella ya salió de la eti y probablemente ya no quiera verme porque me odia), ella no había salido de clases, así que no recuerdo como le hice, porque no recuerdo haberlo hecho, pero el punto es que ella y yo nos fuimos de la eti, era algo así como una fuga, aunque sólo de parte de ella porque yo no estaba en la escuela ya.

No sé a dónde coño nos dirigíamos, pero yo quería que nos fuéramos en camión y ella decía que no, que sería mejor y más divertido si nos fuéramos caminando pues tendríamos más tiempo para platicar y así agarrar cura y como a la Ari la convencen demasiado fácil con simples chantajes, cedí y nos fuimos caminando (error T^T), íbamos por la orilla, obviamente, porque ni modo que estuviéramos caminando por el medio de la calle; vimos pasar el camión en el que nos hubiéramos podido ir y como hasta en mis sueños soy súper webona le dije a mi hermana:

-¡Hay, mira! Ese es el camión en que nos hubiéramos podido haber ido.

-Ya no enfades –dijo Laura con un tono burlesco y sonriente - hay que seguir caminando, sino queremos llegar tarde –A dónde, quién sabe.

Por alguna razón estúpida las banquetas eran como campos minados y eso es algo que ninguna de las dos sabíamos.

De una hubo una explosión a mi lado derecho que era donde estaba Laura, no sé cómo pero a mí no me paso gran cosa, la explosión, literalmente, saco volando a mi hermana. Yo estaba histérica, desesperada y sin saber qué hacer. Me puse a buscarla por ser lo único y lo que debía hacer. Fueron un par de minutos extremadamente largos, de una angustia terrible. Divisé un cuerpo, al parecer inerte. Lo ví. Era el cuerpo de mi hermana y mejor amiga. Laura. Qué más podía hacer sino llamar a la Cruz Roja (no sé como la llamé, porque no me sé ningún número de emergencia, excepto el 911), que para mi suerte, o más bien para la de Laura, llegaron demasiado rápido.

Recuerdo mis lágrimas salir y a los paramédicos preguntándome que si que era lo que había pasado, mi voz no salía, pero a como pude (sólo Dios sabe cómo) les expliqué de la explosión. Segundos más tarde ya estábamos en la ambulancia. En mi desesperación me atribuía toda la culpa (aunque realmente la era), primero por sacarla de clases y luego porque a pesar de estar a su lado a mi no me pasó nada, realmente. No lo entendía, ella estaba ahí, en su cama con un montón de aparatos y cables que al verlas no pude evitar sentirme terrible, las lágrimas eran incontenibles. Fue pésimo para mí, porque aunque me negaba a creerlo, en mi interior lo sabía, ella podía morir.

Estaba hincada a su lado, preguntándome, el porqué de todo esto, cuando la madre de Laura atravesó la situación. La señora obviamente se veía destrozada, pero no era para menos, pues su hija estaba al borde de la muerte. Me vio con una mirada fulminante, una que jamás he visto a nadie en mi vida, me caló hasta los huesos, que a pesar que en el cuarto se sentía un silencio penetrante (no recuerdo el sonido de los aparatos y mi gemir ya no se oía), me atribuía toda la culpa y su mirada reflejaba tal repulsión hacia mí que si no fuera porque su hija estaba en ese estado, seguramente hubiera habido otra de lluvia de frases que me marcarían de por vida. Yo interpreté su silencio con un vete de aquí que quiero estar a solas con Laura. Me salí, no sin antes dar un vistazo al cuerpo casi sin vida de una de las mejores personas que haya conocido en mi vida y el rostro de una madre desesperanzada que le corrían las lágrimas tanto o más que a mí.

No supe cuanto tiempo estuve fuera de la habitación en posición fetal y con la cabeza mirando hacia el piso, cuando me llamó la señora, que su hija que había despertado y que quería verme. Rápidamente me incorporé al mundo y entré al cuarto, la mamá de Laura salió del cuarto para dejarnos hablar. Yo estaba petrificada, no sabía cómo debía comportarme porque jamás había estado en una situación así. Laura con su voz apagada pero con su característica sonrisa, aunque a veces con gestos de dolor dijo:

-Ven, acercate, que cómo vez no puedo hablar muy fuerte -Sin pensarlos dos veces yo me acerqué -Ambas sabemos que no pasaré la noche, por favor no te culpes, no quisiera que me recordaras así, en esta cama, enchufada a estos aparatos, toda tétrica -.

Yo sentía que mis lágrimas caían y caían y a pesar de que quería hablar no podía, era increíble ver como estaba ella. Era capaz de bromear hasta en ese momento, era la única sonrisa de ella que me había puesto triste. No supe a qué hora le agarré la mano, pero ya la sostenía, estaba mirando fijamente a su rostro, jamás nadie está preparado para eso. Habló:

-Perdóname por todo, te quiero mucho, no lo olvides.

No comprendía el significado de esas palabras, ¿Perdonar? ¿Por qué? Luego todo se vio en cámara lenta. Sus ojos se fueron cerrando lentamente. Ahora, ya estaba mirando desde otro punto, me miraba, la miraba, mi cara se veía destrozada, con ánimos nulos, como si hubieran arrancado una parte muy importante de mi vida (que en realidad así era). Ella, mi hermana, yacía en la cama, muerta. Muerta. Muerta. No me la creía. Muerta. Ella. Mi mejor amiga. Mi hermanita. No Dios mío, por favor no. Llévame a mí pero a ella no. Regrésala a este mundo. Llevame a mi a cambio.

Se alcanza a oir un desgarrador grito de dolor, seguido inmediatamente por otro, con la voz quebrada y con un dolor y una pena gigantescos. La escena se aleja rápidamente. Mi cuerpo intenta volver, lo cual es imposible, todo se oscurece, mi mente me habla.

-Es tu culpa.

Caigo de rodillas, mi cabeza va hacia el piso.

-¿Por qué? ¿Por qué ella? ¡Noooooo!

Se empieza a despejar el terreno , hay un campo ¡Por Dios! Es un campo con una infinidad de lápidas. ES UN PANTEON. Ahí estaba la de ella. Esto no esta pasando. PFF... Desperté, sólo era un sueño (suspiro). Estaba toda nerviosas, para mi sorpresa estaba sudando a pesar de estar el aire acondicionado al máximo y yo semidestapada.

-Fue sólo un sueño- me digo a mí misma. Sigo nerviosa pero sólo fue un sueño (suspiro), doy gracias a Dios, pues sólo fue una pesadilla, la peor de todas, pero al fin y al cabo, sólo eso, una pesadilla. Las 5:32 am. Me levanté por un vaso de agua, lo necesitaba. Me volví a acostar y yo misma me sorprendí de que en sueños pudiera pensar. Nunca lo había hecho, por lo general mis palabras salían de mi boca y no estaban en mi mente. Creo que de Laura en verdad es una persona importante. Es una verdadera amiga, no por quien sea me pongo así.

Esperemos y estos sueños no vuelvan.